jueves, 10 de septiembre de 2026

Morcilla de Leon

 Morcilla de León

Una receta tradicional, de las que se hacen sin prisa y con mucho cariño

La morcilla de León es una de esas recetas de toda la vida que requieren tiempo, paciencia y buenos ingredientes. La combinación de cebolla bien pochada, arroz, manzana, pimentón, nueces y sangre de cerdo da como resultado una morcilla jugosa, aromática y llena de sabor.

Es una elaboración que merece la pena hacer con calma, respetando los tiempos de cocción y, sobre todo, probando y rectificando de sal durante el proceso.

 Ingredientes

Para una buena cantidad de morcilla:

  • 2 litros de sangre de cerdo
  • 12,5 kg de cebolla
  • 1 kg de manteca de cerdo
  • 1 kg de arroz
  • 2,5 kg de manzanas
  • 7 cucharadas de pimentón dulce
  • 4 cucharadas de pimentón picante
  • 6 dientes de ajo
  • 1 puñado de orégano
  • 250 g de nueces
  • Sal al gusto

 Elaboración

1. La cebolla, la base de nuestra morcilla

Picamos los 12,5 kg de cebolla muy finamente.

En una olla grande ponemos la mitad de la manteca de cerdo y añadimos la cebolla. La dejamos cocinar a fuego muy lento, removiendo de vez en cuando.

Aquí está uno de los secretos de esta receta: no hay que tener prisa. La cebolla debe cocinarse lentamente hasta quedar muy tierna y bien pochada. Este proceso puede durar aproximadamente dos horas.

Si durante la cocción vemos que la cebolla se queda demasiado seca o empieza a pegarse, podemos añadir un poco de agua y continuar cocinándola lentamente.

Cuando esté lista, probamos y comprobamos que esté bien cocinada y tierna.

2. Cocinamos la manzana

Mientras la cebolla se hace lentamente, pelamos y picamos los 2,5 kg de manzanas.

En una sartén grande ponemos el resto de la manteca de cerdo y añadimos las manzanas.

Las cocinamos también a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que estén bien blanditas.

Cuando la manzana esté lista, apagamos el fuego y añadimos el pimentón dulce y el pimentón picante.

Removemos bien para que el pimentón se mezcle con la manzana y la manteca. Es importante incorporarlo con el fuego apagado para evitar que el pimentón se queme.

3. Cocemos el arroz

En otra olla cocemos el kilo de arroz hasta que esté hecho.

Una vez cocido, lo escurrimos bien y reservamos.

4. Unimos todos los ingredientes

Cuando tengamos lista la cebolla, la manzana y el arroz, lo juntamos todo en la olla grande donde hemos preparado la cebolla.

Añadimos también:

  • Los 6 dientes de ajo, machacados.
  • El orégano.
  • Sal al gusto.

Mezclamos muy bien todos los ingredientes.

Y aquí viene otro momento importante de la receta: apagamos el fuego.

5. Incorporamos la sangre

Con el fuego ya apagado, incorporamos poco a poco los 2 litros de sangre de cerdo, mientras vamos removiendo continuamente.

Aunque el fuego esté apagado, todos los ingredientes están todavía calientes. El calor de la propia mezcla ayudará a que la sangre se vaya cocinando e integrando.

Continuamos removiendo con paciencia y vamos probando para rectificar de sal si fuera necesario.

Poco a poco veremos cómo la mezcla cambia de color y adquiere el característico tono marrón de la morcilla.

6. El toque final: las nueces

Cuando la mezcla esté bien integrada y haya adquirido ese color marrón característico, incorporamos los 250 g de nueces machacadas.

Removemos bien para distribuirlas por toda la preparación.

Y ya tenemos lista nuestra masa de morcilla de León.

Evidentemente tal cantidad de morcilla no la vas a tomar en un día. Yo recomiendo guardarlo en tarrinas y meterlas en el congelador. Yo caliento la morcilla a la plancha y está increíble sobre una tostada de pan.

 Un último consejo

Esta es una receta de las que saben mejor cuando se hacen sin prisas. La cebolla necesita su tiempo para quedar perfectamente pochada y el secreto está en ir probando durante todo el proceso hasta encontrar el punto de sal y de sabor que nos guste.

Una receta tradicional, familiar y llena de recuerdos, perfecta para conservar y disfrutar durante todo el año.


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