sábado, 17 de octubre de 2026

Arroz meloso Pata Negra: una receta de mar y montaña con jamón ibérico y vieiras

 Arroz meloso Pata Negra: una receta de mar y montaña con jamón ibérico y vieiras

Hay arroces que merecen algo más de tiempo y atención. Este arroz meloso Pata Negra es uno de ellos: una combinación de sabores de mar y montaña en la que el jamón ibérico aporta profundidad al caldo, mientras que las vieiras ponen el contrapunto marino y delicado. El resultado es un arroz cremoso, intenso y lleno de matices.

Aunque es una receta que requiere tiempo, especialmente para preparar un buen caldo, su elaboración es bastante sencilla. El secreto está en utilizar ingredientes de calidad, cocinar sin prisas y añadir el caldo poco a poco hasta conseguir la textura perfecta.

Vamos con la receta.

Ingredientes para 6 personas

Para el caldo de jamón ibérico

  • 4 huesos de jamón ibérico de bellota Pata Negra
  • 1 puerro
  • 1 rama de apio
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 4 litros de agua
  • Sal y pimienta, al gusto
  • Tomillo, orégano y romero
  • 1 hoja de laurel
  • 1 ramita de albahaca (opcional)

Para el arroz meloso

  • 400 g de arroz arbóreo Cardápoli
  • 6 vieiras
  • Unas láminas finas de jamón ibérico Pata Negra
  • 3 chalotas
  • 50 g de mantequilla
  • 120 ml de vino blanco
  • 1 cucharada de crème fraîche
  • 75 g de queso parmesano rallado
  • Sal, al gusto

Elaboración paso a paso

1. Preparamos el caldo de jamón ibérico

El caldo es la base de esta receta y uno de los elementos que más van a influir en el resultado final. Por eso, merece la pena dedicarle tiempo y utilizar buenos ingredientes.

Empezamos troceando las verduras en mirepoix, es decir, en dados de tamaño más o menos regular. Cortamos la cebolla, las zanahorias y el puerro. Reservamos una parte de la hoja verde del puerro para preparar nuestro ramillete aromático.

En una olla grande, calentamos el aceite de oliva y sofreímos las verduras durante unos minutos, hasta que empiecen a ablandarse y a liberar sus aromas.

A continuación, incorporamos los huesos de jamón ibérico y añadimos los cuatro litros de agua.

Un detalle importante: los huesos deben estar frescos y en buen estado. Un hueso rancio puede transmitir sabores desagradables al caldo y arruinar el resultado de toda la receta.

2. El bouquet garni: el secreto de un caldo aromático

Para aromatizar el caldo sin que las hierbas queden flotando, vamos a preparar un bouquet garni, una técnica clásica de la cocina francesa.

Colocamos sobre la hoja de puerro una ramita de tomillo, una de romero, un poco de orégano, una hoja de laurel y, si nos apetece, una ramita de albahaca. Enrollamos la hoja de puerro sobre las hierbas y atamos el conjunto con hilo de cocina.

De esta manera, las hierbas infusionarán el caldo durante la cocción y podremos retirarlas fácilmente al finalizar.

Introducimos el ramillete en la olla junto con la rama de apio y llevamos el conjunto a ebullición.

Al principio se formará espuma en la superficie. La retiramos poco a poco con una espumadera. También podemos eliminar parte de la grasa que vaya subiendo, para conseguir un caldo más limpio y equilibrado.

Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego y mantenemos una cocción suave durante unas 2-3 horas. El caldo debe hervir tranquilamente, sin una ebullición demasiado fuerte.

Al terminar, lo colamos cuidadosamente y reservamos el líquido. Este será el caldo que utilizaremos para cocinar nuestro arroz.

3. Sofreímos las chalotas y nacaramos el arroz

Cuando tengamos el caldo preparado, ya podemos empezar con el arroz.

Picamos las tres chalotas muy finitas. En una cazuela amplia, derretimos la mantequilla y pochamos las chalotas a fuego medio-bajo hasta que estén tiernas y ligeramente doradas, sin que lleguen a quemarse.

Añadimos los 400 gramos de arroz arbóreo y removemos durante uno o dos minutos para nacararlo. Este proceso consiste en impregnar los granos con la grasa caliente, de modo que queden ligeramente brillantes y adquieran un aspecto translúcido en los bordes.

4. Incorporamos el vino blanco y cocinamos el arroz con el caldo

Una vez nacarado el arroz, vertemos el vino blanco y removemos hasta que se evapore el alcohol y el líquido se haya reducido.

A partir de aquí, empieza el trabajo de conseguir esa textura melosa que buscamos.

Incorporamos dos cazos de caldo caliente y removemos suavemente. Cuando el arroz haya absorbido buena parte del líquido, añadimos otros dos cazos y repetimos la operación.

Continuamos añadiendo el caldo poco a poco, a medida que el arroz lo va absorbiendo, sin dejar de remover con cierta frecuencia. Este movimiento ayuda a liberar el almidón y contribuye a conseguir una textura cremosa.

La cantidad de caldo necesaria puede variar, así que es preferible guiarse por la textura y el punto del grano, en lugar de añadirlo todo de una vez.

Probamos el arroz para comprobar su cocción. Debe quedar hecho, pero conservar una ligera firmeza en el centro, y el conjunto debe tener una consistencia fluida y cremosa, no seca ni compacta.

5. Terminamos con la crème fraîche y el parmesano

Cuando el arroz esté prácticamente en su punto, incorporamos la cucharada de crème fraîche y los 75 gramos de parmesano rallado.

Removemos hasta que ambos ingredientes se integren y aporten cremosidad al conjunto.

Antes de añadir más sal, probamos el arroz. El caldo de jamón ya aporta sabor y salinidad, y el parmesano también contribuye a ello. Es mejor rectificar al final que pasarnos desde el principio.

Dejamos que todo se integre durante un par de minutos, vigilando que el arroz conserve su textura melosa. Si fuera necesario, añadimos un poco más de caldo caliente.

6. Marcamos las vieiras y preparamos el jamón

El último paso es preparar los ingredientes que darán personalidad a la presentación.

Primero, secamos muy bien las vieiras con papel de cocina. Este detalle es fundamental: si están húmedas, soltarán agua y tenderán a cocerse en lugar de dorarse.

Calentamos una sartén a fuego fuerte con una pequeña cantidad de aceite y marcamos las vieiras aproximadamente dos minutos por cada lado, dependiendo de su tamaño. Buscamos una superficie dorada y ligeramente caramelizada, manteniendo el interior jugoso. El tiempo debe ajustarse al tamaño y grosor de cada pieza.

No conviene cocinarlas en exceso, porque perderían su textura tierna.

Preparamos también las láminas finas de jamón ibérico que utilizaremos para el emplatado. Podemos servirlas tal cual o darles un toque breve de calor si queremos que desprendan más aroma.

7. Emplatamos y servimos inmediatamente

Llegamos al momento más agradecido de la receta.

Servimos el arroz en platos hondos, procurando que conserve su textura cremosa. Colocamos sobre cada ración una lámina de jamón ibérico Pata Negra y, encima, una vieira recién marcada.

El contraste entre el arroz meloso, la intensidad del jamón ibérico y el sabor delicado de las vieiras es lo que hace especial a este plato.

Y un último consejo: este arroz está hecho para comerlo inmediatamente. La textura melosa cambia a medida que el arroz sigue absorbiendo líquido, así que conviene tener las vieiras listas y los platos preparados antes de terminar la cocción.

El resultado: mar y montaña en un mismo plato

Este arroz meloso Pata Negra demuestra que una receta no necesita ser complicada para resultar especial. Un buen caldo casero, un arroz bien trabajado y unos ingredientes de calidad son suficientes para conseguir un plato lleno de sabor.

El jamón ibérico aporta la profundidad y el carácter de la montaña; las vieiras, la delicadeza del mar. La mantequilla, la crème fraîche y el parmesano completan la receta con una textura cremosa y envolvente.

Una propuesta para disfrutar sin prisas, perfecta para una comida especial en la que merece la pena sentarse a la mesa y saborear cada cucharada.


sábado, 3 de octubre de 2026

risotto de tomate seco

 El mundo de los arroces es bastante amplio. El 90 % de los que he cocinado han sido tipo paella, una opción bastante arriesgada puesto que tiene menos margen de error. La única receta que tengo en el Block de arroz que no sea paella es el arroz caldoso con bogavante. Realmente ese salió muy rico.

Nunca me había atrevido a adentrarme en el mundo de los Risotto. Para ser la primera vez di en el clavo.

La receta que a continuación os voy a proponer, lleva su tiempo, pero el resultado es ciertamente increíble, y lo mejor de todo es que el Risotto no es tan sensible como la paella, este tipo de arroces suele salir siempre bien.

Ingredientes para cuatro personas

Para el caldo.

Kilo y medio de tomate maduro

Media cabeza de ajos

Un puerro

Dos. Ramas de apio.

Una zanahoria

50 ml de salsa de soja

50 ml de Pedro Ximénez o Oporto

50 ml de aceite de oliva, virgen extra

Para el Risotto 

200 g de arroz, arbóreo o carnaroli. 

80 mg de Chalota

Un puerro

Un diente de ajo

Aceite de oliva virgen extra

Unas hojas de albahaca fresca

100 g de tomate frito

100 ml de vino Pedro Ximénez

 

Comenzamos con la fase más larga, aunque carente de complicaciones. En una bandeja de horno. Colocamos los tomates partidos a la mitad, el puerro troceado la zanahoria troceada la media cabeza de ajo entera y el apio. Por encima le echamos 100 ml de Oporto o Pedro Ximénez o Mirin, (este último es un vino dulce de arroz japonés) el caso es el contraste del vino dulce junto con los salado de la soja. Que también utilizaremos otros 100 ml de salsa de soja. Por encima echaremos un chorro de aceite y lo meteremos en el horno a 180° durante 40 minutos.

Una vez que las verduras se hayan asado, añadiremos 1 l de agua a la bandeja y volveremos a cerrar durante otra hora más. Ahí nos va a quedar un caldo de un sabor increíble que es la base del Risotto.


Ese caldo lo verteremos en una olla y mantendremos calientes sin llegar a hervir, junto con los 100 g de salsa de tomate. La salsa de tomate que utilicemos puede ser perfectamente de supermercado. En este caso he utilizado las verduras asadas, las cuales he batido junto con un poquito del caldo.

En una olla grande echaremos las Chalota y el puerro y el ajo muy picadito. lo dejamos pochaer 20 minutos. Pasados 20 o 30 minutos, que la cebolla se haya quedado prácticamente caramelizada. Pondremos el arroz anacarada. Removemos con el aceite esa arroz hasta que cambie de color y entonces le añadiremos el vaso con los 100 ml de Pedro Ximénez. Removemos y dejaremos evaporar totalmente el vino. Entonces empezaremos a añadir el caldo resultante de las verduras. Lo iremos añadiendo con un cazo e iremos removiendo continuamente durante 20 minutos. Iremos añadiendo el caldo paulatinamente hasta que el arroz esté listo. Iremos probando. 

Una vez que esté listo, el arroz añadiremos el queso en polvo, lo removeremos y lo dejaremos reposar durante cinco minutos. A la hora de servirlo le colocaremos unas hojas de albahaca fresca sobre el Risotto. Ya veréis que explosión de sabor, tiene este arroz.


 






 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Marmitako

 


 Ha sido la temporada de bonito y siempre aprovecho para traerme de Cedeira dos bonitos preparados en sus lomos. Los suelo congelar y así tengo bonito para una buena temporada del año.

Habitualmente suelo preparar el bonito con tomate. Oye, he decidido variar la receta y lanzarme con un marmita taco que hace tiempo que no preparo

Ingredientes para unas seis raciones.

Un lomo de bonito limpio de 800 g

600 g de patatas

Un pimiento rojo

Un tomate maduro grande

Dos dientes de ajo

Una cebolla pequeña

100 ml de vino blanco

Una cucharadita de pimentón dulce

Una cucharadita de pimiento choricero

Dos. Hojas de laurel.

Dos. Cucharaditas de sal.

Comenzamos la receta, picando muy fino, la cebolla y el ajo y los sofreímos en una olla con un buen chorro de aceite que cubra toda la base del recipiente Añadimos la primera cucharadita de sal. Los sofreímos a fuego lento durante unos Cinco minutos y le añadimos el pimiento rojo troceado para seguir pochando a fuego lento otros 15 minutos más. Añadimos el tomate maduro, bien, picadito y pocharemos otros cinco minutos más. Ahí añadiremos el pimiento choricero y una cucharadita de pimentón. Removemos un minuto a fuego lento .Cuando esté la verdura blandita le añadimos 100 ml de vino blanco y esperamos hasta que se evapore

 





En este momento, añadimos las patatas troceadas de manera regular y lo cubriremos con agua. Subiremos un poco el fuego hasta que llegue a hervir y lo dejaremos a fuego medio hasta que las patatas queden blanditas. Mientras se cuece añadiremos otra cucharadita de sal y ahí debemos probar cómo está de sal el líquido.


 

Comprobamos con un cuchillo que las patatas estén blanditas y ahí añadimos el bonito troceado que dejaremos cocer durante dos minutos más. Evitaremos cocerlo más tiempo para que no nos quede duro.






 

Y ahora, a disfrutar de un plato de cuchara, que va bien en invierno y en verano. 


 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Mermelada de naranja

 


 Mermelada de naranja y limón con zanahoria (TM5)



Ingredientes


  • Pulpa de 3 naranjas (500 g en total)
  • Pulpa de 1 limón
  • 2 zanahorias (aprox. 150 g)
  • 500 g de azúcar





Preparación


  1. Preparar la fruta
    Pela las naranjas y el limón, retirando bien la parte blanca y las pepitas.
    Pela también las zanahorias y córtalas en trozos.
  2. Triturado
    Introduce en el vaso la pulpa de las naranjas, el limón y las zanahorias.
    Tritura 6 segundos / velocidad 6.
  3. Añadir el azúcar
    Incorpora los 500 g de azúcar y mezcla ligeramente con la espátula si es necesario.
  4. Cocción
    Programa 30 minutos / 100 °C / velocidad 1, colocando el cestillo sobre la tapa en lugar del cubilete para facilitar la evaporación y evitar salpicaduras.
  5. Envasado
    Vierte la mermelada en botes herméticos previamente esterilizados, ciérralos en caliente y colócalos boca abajo hasta que enfríen para hacer el vacío.


Morcilla de Leon

 Morcilla de León

Una receta tradicional, de las que se hacen sin prisa y con mucho cariño

La morcilla de León es una de esas recetas de toda la vida que requieren tiempo, paciencia y buenos ingredientes. La combinación de cebolla bien pochada, arroz, manzana, pimentón, nueces y sangre de cerdo da como resultado una morcilla jugosa, aromática y llena de sabor.

Es una elaboración que merece la pena hacer con calma, respetando los tiempos de cocción y, sobre todo, probando y rectificando de sal durante el proceso.

 Ingredientes

Para una buena cantidad de morcilla:

  • 2 litros de sangre de cerdo
  • 12,5 kg de cebolla
  • 1 kg de manteca de cerdo
  • 1 kg de arroz
  • 2,5 kg de manzanas
  • 7 cucharadas de pimentón dulce
  • 4 cucharadas de pimentón picante
  • 6 dientes de ajo
  • 1 puñado de orégano
  • 250 g de nueces
  • Sal al gusto

 Elaboración

1. La cebolla, la base de nuestra morcilla

Picamos los 12,5 kg de cebolla muy finamente.

En una olla grande ponemos la mitad de la manteca de cerdo y añadimos la cebolla. La dejamos cocinar a fuego muy lento, removiendo de vez en cuando.

Aquí está uno de los secretos de esta receta: no hay que tener prisa. La cebolla debe cocinarse lentamente hasta quedar muy tierna y bien pochada. Este proceso puede durar aproximadamente dos horas. Un fallo que cometido yo es no picar suficientemente la cebolla. Como era tanta cantidad lo hice con la thermomix y algunos trozos no quedaron perfectamente picados. No hagáis caso de las imágenes y picarlo más. Preferiblemente con un robot pues es mucha cantidad de cebolla.

Si durante la cocción vemos que la cebolla se queda demasiado seca o empieza a pegarse, podemos añadir un poco de agua y continuar cocinándola lentamente.

Cuando esté lista, probamos y comprobamos que esté bien cocinada y tierna.

 

2. Cocinamos la manzana

Mientras la cebolla se hace lentamente, pelamos y picamos los 2,5 kg de manzanas.

En una sartén grande ponemos el resto de la manteca de cerdo y añadimos las manzanas.

Las cocinamos también a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que estén bien blanditas.





 

Cuando la manzana esté lista, apagamos el fuego y añadimos el pimentón dulce y el pimentón picante.

Removemos bien para que el pimentón se mezcle con la manzana y la manteca. Es importante incorporarlo con el fuego apagado para evitar que el pimentón se queme.


 

3. Cocemos el arroz

En otra olla cocemos el kilo de arroz hasta que esté hecho.

Una vez cocido, lo escurrimos bien y reservamos.

4. Unimos todos los ingredientes

Cuando tengamos lista la cebolla, la manzana y el arroz, lo juntamos todo en la olla grande donde hemos preparado la cebolla.

Añadimos también:

  • Los 6 dientes de ajo, machacados.
  • El orégano.
  • Sal al gusto.

Mezclamos muy bien todos los ingredientes.

Y aquí viene otro momento importante de la receta: apagamos el fuego.

5. Incorporamos la sangre

Con el fuego ya apagado, incorporamos poco a poco los 2 litros de sangre de cerdo, mientras vamos removiendo continuamente.

Aunque el fuego esté apagado, todos los ingredientes están todavía calientes. El calor de la propia mezcla ayudará a que la sangre se vaya cocinando e integrando.

Continuamos removiendo con paciencia y vamos probando para rectificar de sal si fuera necesario.

Poco a poco veremos cómo la mezcla cambia de color y adquiere el característico tono marrón de la morcilla.


 

6. El toque final: las nueces

Cuando la mezcla esté bien integrada y haya adquirido ese color marrón característico, incorporamos los 250 g de nueces machacadas.

Removemos bien para distribuirlas por toda la preparación.

Y ya tenemos lista nuestra masa de morcilla de León.

Evidentemente tal cantidad de morcilla no la vas a tomar en un día. Yo recomiendo guardarlo en tarrinas y meterlas en el congelador. Yo caliento la morcilla a la plancha y está increíble sobre una tostada de pan.

 Un último consejo

Esta es una receta de las que saben mejor cuando se hacen sin prisas. La cebolla necesita su tiempo para quedar perfectamente pochada y el secreto está en ir probando durante todo el proceso hasta encontrar el punto de sal y de sabor que nos guste.

Una receta tradicional, familiar y llena de recuerdos, perfecta para conservar y disfrutar durante todo el año.